Tecno-Ciencia

Un hallazgo en Teruel reescribe la biogeografía prehistórica

El mapa jurásico ha colapsado: el gigante norteamericano en realidad dominaba Europa

Redacción
El pasaporte Jurásico del Diplodocus

Por más de un siglo, la narrativa oficial de la paleontología mantuvo al Diplodocus —el icónico coloso de 25 metros de longitud y cola en forma de látigo— como un habitante exclusivo de la formación Morrison en América del Norte. Sin embargo, una reciente investigación publicada en el Journal of Vertebrate Paleontology por científicos de la Fundación Dinópolis rompe con este dogma histórico.

El descubrimiento de un conjunto de 14 vértebras caudales y huesos chevrón en el yacimiento de El Castellar (Teruel, España) confirma científicamente la primera presencia documentada del género Diplodocus fuera del continente americano. Los sedimentos, que datan de aproximadamente 150 millones de años, revelan que las fronteras continentales del Jurásico Superior no eran las barreras absolutas que creíamos, obligando a los expertos a reconsiderar las rutas migratorias, las conexiones de la Pangea tardía y los patrones de dispersión de los saurópodos gigantes a nivel global.

Dato Disruptivo

Geopolítica del Jurásico: Durante casi 150 años (desde su descubrimiento en Wyoming en 1877), la comunidad científica asumió que el Diplodocus era un género estrictamente "norteamericano". Este hallazgo demuestra que estos gigantes cruzaron puentes terrestres transatlánticos antes de la fragmentación definitiva de Laurasia, lo que implica que el registro fósil europeo estuvo mal interpretado o incompleto durante más de un siglo.

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